¿ERES FELIZ EN EL TRABAJO?
Por Mónica Abendaño
Primero distingamos entre dos tipos de felicidad: la hedónica y la eudaimónica. La primera se centra en el placer, mientras que la segunda en el significado y el crecimiento personal. Ambas dimensiones son importantes, sin embargo, la eudaimónica nos conecta con el ámbito laboral, el desarrollo o la conexión con el propósito y es la que nos permite afrontar mejor la incertidumbre, los miedos, los desafíos y todo lo que impide un buen desempeño y bienestar.
Alcanzar esta forma de felicidad en el trabajo es una responsabilidad compartida, de dos como se dice, entre la organización y sus integrantes. Por un lado, es la empresa quien debe ofrecer un entorno propicio, revisando permanentemente sus valores, creencias, normas, hábitos, comportamientos y todo aquello que guíe la forma en que las personas trabajen e interactúen dentro de una organización, y por el otro, el compromiso y esfuerzo del público interno para alcanzar ese bienestar en beneficio personal y colectivo.
Podemos definir algunos elementos que ayuden a respondernos si ¿soy feliz en el trabajo? A continuación, una lista de verificación gráfica para reflexionar sobre los aspectos con los que nos sentimos identificados.
Si estamos disfrutando de lo que hacemos, si nuestro esfuerzo y logros son valorados y reconocidos, si nos sentimos parte de un equipo en donde hay confianza, respeto y apoyo entre compañeros, etc., somos parte de esa felicidad que se construye día a día, no como un destino final, sino como un proceso constante, a lo que se suman nuestras decisiones, relaciones, actitudes y entornos.
“La felicidad en el trabajo será más sostenible en la medida en que deje de concebirse como una experiencia puntual de placer —como las fiestas de fin de año, que también tienen su valor— y se entienda como un elemento estructural de la cultura organizacional”, afirma Sipahi-Dantas, profesora, consultora y experta en desarrollo organizacional y gestión del talento.
Mónica Abendaño
mabendano@utpl.edu.ec


