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Ana Karen Rodea MuñozCOLUMNISTAS

DEMOCRACIA Y VALORES DEMOCRACITOS PARA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

por  ANY MUÑOZ

 

Primero partamos de lo que se entiende por democracia, ya que, esto permitirá concebir el mecanismo, por el cual se hace posible y el papel que juega cuando se junta el binomio “democracia y valores”.

Partiendo de su etimología griega “demos” significa “pueblo” y “Kratos” recae en el significado de “poder”, permitiendo identificar el concepto como “el poder del pueblo”; si se comienza adentrar en él; se puede entender como parte de un sistema que permite la toma de decisiones y cuyo objetivo principal yace en garantizar la participación del mayor número de personas posible e involúcralos de su acontecer social cotidiano en aras del ámbito político- electoral.

Sin duda hoy día y ante las nuevas generaciones que se están creando desinformadas, apáticas y distantes ante estos ejes temáticos es menester el reflexionar y no solo desde las aulas, sino también, desde otros escenarios acerca de la necesidad que demanda su país para involucrarse de prácticas democráticas bajo esta reflexión comprendiendo que lo que sucede en el país, la política empleada, la economía, la educación, la cultura, etc., y dentro de ello, todo lo positivo o negativo, no solo es responsabilidad de quienes se eligen cada proceso electoral como representantes de gobierno, se debe cuestionar que fue una decisión en conjunto como ciudadanas y ciudadanos que conviven e interactúan y se comunican en una sociedad que comparte el mismo contexto social y problemáticas como país y que no queda hasta el día en que se emite el sufragio, sino que, es una decisión en la cual, deberán continuar participando e involucrándose de los asuntos públicos, de la “cosa pública”, como diría el teórico Habermas.

Recapitulando un poco en cuestiones teóricas volver al principio constitutivo de la democracia, que no es otro, más que el de la soberanía popular o en términos mucho más sencillos, es el pueblo ese conjunto de ciudadanas y ciudadanos, quienes tienen el poder de decisión y que además, tienen una serie de derechos político-electorales que les respalda de las decisiones que se toman para determinar en su conjunto quienes quieren que les gobiernen bajo el principio de mayoría que legitima dicha acción de toma de decisión.

Pero entonces ¿por qué hablar de valores?, como sociedades modernas nos estamos olvidando de una educación cívica, cada vez más en desuso, cada vez más lejana y rechazada por las niñas, los niños, adolescentes y jóvenes o quedándose solo con la envoltura de los conceptos básicos que se enseñan en las escuelas.

Y es que si, resulta inconcebible imaginar y vivir en una sociedad sin valores, estos son los principios básicos que sirven de regulación a las conductas humanas para la sana convivencia social con los otros; con ellos se pueden generar espacios de reflexión tanto en aras individuales como colectivas que sirven como motor para la intervención de un pensamiento crítico y racional, objetivo en su elección, pero que también, conforman la conciencia individual, permitiendo discernir en los sujetos aquello que les gusta, quieren y desean, visto desde diversas áreas del conocimiento como la filosofía, sociología, pedagogía, antropología, etc. Bajo este tenor, los valores, son parte de juicios apreciativos de los sujetos y/o individuos y que enfatizan en su componente intelectual, pero por si fuera poco poseen una carga emocional en la obtención, idealización, realización de algún bien en particular.

Y es así como, nacen los valores democráticos desde la ética y la política en la que se fundamenta la democracia y que le dotan de sentido a las formas de gobierno como lo serían la libertad, responsabilidad, igualdad, justicia, pluralidad y participación a manera de enunciación de algunos de ellos. 

Puntualicemos que ningún valor democrático tiene mayor relevancia que otro y que estos dependen de las personas y de su convicción para defenderlos y ponerlos en juego cada proceso electoral a conciencia y volviendo un poco de acuerdo a la educación cívica que se les haya brindado para tomar decisiones y ceder el poder a las personas que desean, quieren, anhelen les representen por que comparten los mismos valores sea individuales, se en común colectivo, legitimando con ello su participación en escenarios político-electorales y participando también como parte de una sociedad.

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