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COLUMNISTASOrlando Goncalves

Huir hacia adelante.

 

Por Orlando Goncalves

La estrategia de -huir hacia adelante- es una acción comúnmente utilizada por gobernantes que están en situaciones problemáticas, conflictivas o difíciles; buscando superar conflictos insistiendo en la actitud que los ha llevado a la misma situación de apuros en los que están, con la ilusión de que las cosas se solucionen con más de lo mismo.

Plan que generalmente viene acompañado de la -estrategia del desgaste-, que no es otra cosa que, -esperar que la sociedad se canse de protestar- desviándole la atención hacia otros temas, y esperando que los ciudadanos vuelvan a la normalidad para atender sus necesidades primarias.

Estas dos acciones parecen ser las que está utilizando el gobierno del presidente Cortizo en Panamá, pero tienen un error de calculo que puede dar al traste con su estrategia.

El gobierno presume que las protestas son por el contrato minero otorgado a la empresa canadiense First Quantum Minerals -FQM-, y es allí donde se equivocan, puesto que, si bien las formas poco transparentes como fue suscrito el contrato ha sido motivo de inconformidad, ello solo fue la chispa que disparó las protestas. El combustible es una larga lista de problemas no resueltos, sumados a las acciones equivocadas, tanto del gobierno, como de los legisladores oficialistas, totalmente disociados de la población.

Hasta ahora las protestas que -llevan 10 días-, han tenido una amplia participación de la población -fundamentalmente de los jóvenes- y han sido pacíficas en su mayoría, aunque comienzan a verse brotes más violentos e inclusive protestas dirigidas en especifico a algunos diputados oficialistas.

Pero luego de estos días de protestas, en algunas regiones del país se empieza a generar desabastecimiento de alimentos, medicamentos, combustibles e insumos agropecuarios, lo cual tendrá un impacto en los bolsillos de los panameños.

Las protestas también comienzan a generar problemas en las personas que han perdido sus citas médicas obtenidas después de meses de espera; trabajadores que no logran llegar a sus trabajos, por lo cual no percibirán el ingreso del día; la afectación en las personas que están en la economía informal, que según el Instituto Nacional de Estadística y Censo -INEC- llega al 47.4% en agosto de este año; la Cámara de Comercio estima que las perdidas están en el orden de los $60 a $90 millones por día, mientras el gobierno insiste en -huir hacia adelante- sentado a la espera de ver el desgaste de la protesta, evitando reconocer y afrontar con soluciones los errores del pasado. En lugar de hacer frente a los problemas, se -busca ir hacia adelante- sin importar las consecuencias a mediano y largo plazo.

El gobierno del presidente Cortizo está ante un escenario complejo, pues no encuentra alternativas viables para solucionar lo que ellos mismos han generado; esto sumado a la -necesidad, de mantener el poder a cualquier costo-, y pensando que -huyendo hacia adelante- le facilitará mantener el control y evitar perder el poder. Todo esto sin entender que el poder es absolutamente efímero.

Para noviembre vendrá el discurso nacionalista, para exaltar los ánimos y distraer la atención mientras se sostienen la negación de los problemas reales que originaron las protestas. Continuarán con la propuesta de la consulta a realizar siete días antes de navidad, con lo cual es evidente la intención, no solo de seguir corriendo la arruga, si no de intentar reafirmar la tradición populista con la repartición de -jamones- en navidad, con la ilusión de que, con ello, retomarán el control del país que hoy se les está saliendo de las manos.

Por otra parte, como las protestas han sido espontáneas y lideradas por los ciudadanos sin protagonismos egocéntricos, los líderes políticos, empresariales, culturales y académicos, han actuado tímidamente, con lo cual desperdician la oportunidad de ponerse al lado de los ciudadanos, marchando con ellos, no solo para apoyar estas causas ciudadanas, sino, para aprovechar la oportunidad y retomar el verdadero rol de ser intermediarios entre el ciudadano y el Estado.

En pleno siglo XXI con todas las herramientas que existen para tener una clara lectura de lo que siente y anhela la población, el gobierno del presidente Cortizo se aferra al manual de manejo de crisis de hace medio siglo atrás, y -huye hacia adelante-.

Reiteradamente he manifestado que el ciudadano debe involucrarse en la política, ser vigilante de los actos de los gobernantes, participar activamente en la discusión de los temas públicos del país. Posiblemente estas protestas, lideradas por las nuevas generaciones, sean la oportunidad para emprender ese camino y comenzar a transformar el país que deberán liderar.

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