La inteligencia comunicacional, clave para articular procesos organizacionales y relacionales.
Por Sandra Orjuela Córdoba
La inteligencia comunicacional podríamos entenderla como la capacidad de lograr la articulación de procesos, situaciones y mensajes en pro del logro de los objetivos de la organización/institución, ya que busca ser armonizadora de los relacionamientos y generadora de vínculos con el fin de alcanzar una relación bidireccional efectiva, transparente, ética y responsable con todos sus públicos de interés y con su entorno.
La inteligencia comunicacional busca aumentar la eficiencia entre las áreas de la organización y de ésta con su ecosistema, con el fin de optimizar recursos y esfuerzos desde la toma de decisiones estratégicas que permitan responder a las expectativas y necesidades de los públicos de interés, tanto desde el plano operacional, productivo, logístico, relacional, comunicativo, ambiental, así como en el plano de marcas y reputación.
A través de una inteligencia comunicacional las empresas pueden optimizar procesos como:
- Coordinación del trabajo: la comunicación permite que diferentes departamentos y equipos trabajen juntos de manera coordinada, evitando duplicación de tareas y potenciales complicaciones.
- Resolución de problemas y reducción de conflictos: facilitando la identificación y solución de problemas al permitir que los empleados compartan información y experiencias.
- Toma de decisiones: la comunicación clara y abierta es fundamental para el diálogo y la negociación orientada a tomar decisiones informadas y obtener el consenso de todas las partes involucradas.
- Motivación de los empleados: la inteligencia comunicacional les proporciona información clara sobre sus roles y responsabilidades, lo que potencia el sentido de pertenencia y engagement, así como el impacto de su trabajo en los objetivos de la organización.
- Retroalimentación respetuosa y de valor: la retroalimentación es esencial para solucionar inconvenientes en los procesos y tomar medidas de ajuste oportunas, por ello es importante desarrollar competencias para escuchar a los empleados y así mismo retroalimentar desde la empatía y el respeto, fortaleciendo la cultura de la organización.
La inteligencia comunicacional también impacta o incide en la gestión de la comunicación externa, garantizando el diseño de mensajes coherentes y positivos, basados en valores y propósito, orientados al perfil detallado de las audiencias en pro de una reputación corporativa y de marca fuerte y confiable, construidas desde la identidad organizacional proyectándose a responder adecuadamente a las expectativas y necesidades de los públicos y el entorno desde sus productos, servicios, comportamientos y comunicación.
En definitiva la inteligencia comunicacional va mucho más allá de entender a la comunicación como herramienta para la producción y difusión de datos o el diseño de piezas y medios, ya que se concibe como un proceso complejo de articulación y armonización que promueve el entendimiento de los escenarios de crecimiento y desarrollo organizacional. Parte de construir una estrategia desde la conciencia del otro a nivel personal y colectivo, así como en la interacción y responsabilidad que tiene la organización en la construcción de significados compartidos con sus públicos y entorno. Se trata de lograr más que aliados, públicos implicados que aporten valor a la gestión.
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