COLUMNISTASEugenia Ramos

Redes sociales e inteligencia artificial: dos elementos claves para contribuir con la desinformación

por Eugenia Ramos

En una sociedad donde la tecnología rige a las personas, las redes sociales se volvieron fuente de información para la mayoría. Dejando poco a poco de lado a los grandes medios, como la televisión y radio, que igualmente continúan adaptándose a esta nueva era. Si bien antes las noticias salían por personas informadas, los medios digitales han puesto en evidencia lo que llamamos Fake News. 

La difusión de noticias falsas a través de diferentes medios llevan a que las personas crean todo lo que leen y no busquen una fuente confiable para comprobarlo. Si bien los medios renombrados también pueden confundirse con una noticia, generalmente esa información está previamente chequeada. 

 Muchas veces los datos viralizados hacen que muchos confíen a ciegas y las noticias falsas se expandan. Igualmente, existen diferentes técnicas para descubrir si alguien es quien dice ser y si el contenido que comparte es real. 

Como sabemos, muchos usuarios e información que circula por las redes sociales no siempre son verdaderos. El compartir y viralizar información inexacta genera consecuencias a raíz de una mala utilización de la información. Un claro ejemplo es lo que sucedió hace unos meses con una imagen del Papa Francisco, donde se lo veía con una campera blanca, que está muy de moda últimamente, y que fue producto de la inteligencia artificial. Si bien para muchos esta foto era verdadera, fue creada para generar incertidumbre entre los ciudadanos. 

A raíz de esto, se puede recurrir a formas más lineales de verificar un usuario, como observar la foto, el nombre, desde dónde comparte información, de dónde es, si tiene más tweets o si hay interacción con otros usuarios, entre otros. 

Pero, de una manera más detallada se plantean diferentes formas de verificar un contenido generado por los usuarios. Para esto, es necesario identificar la fuente original y el contenido, ya sea un tweet, una imagen, un video, etc. Dentro del contenido podremos encontrarnos con la ubicación, y la fecha. 

De este modo, surgen varias preguntas que se van haciendo para mostrar la veracidad del contenido, si se encuentra en otro lado, cuál fue la primera versión, si se puede identificar a la persona que lo compartió, entre otros. También, se plantea la veracidad de la fuente, donde, con otra serie de preguntas, se identifica si la persona que está detrás del perfil es fiable o no. 

Igualmente, podemos observar un punto muy importante que son las fuentes de información, que se encuentran tanto en el ámbito online como el offline. En el ámbito online existen criterios de evaluación para conocer la veracidad y estos tienen que ver con la actualidad, la nota confiabilidad, autoridad y el propósito. Antes de fiarse de una cuenta oficial habrá sido necesario llevar a cabo un trabajo de seguimiento y, por tanto, hará falta “una experiencia previa” con esa fuente para garantizar su credibilidad.

Dentro de las fuentes online podemos encontrarnos con las informales de información y las de desinformación. En la primera, se transmiten datos corroborados y verídicos, mientras que en la segunda no están confirmados ni legitimados. «Se entiende como desinformación: La situación en la que, por incumplimiento de las normas lingüísticas y/o profesionales, el destinatario de la información recibe un producto informativo incorrecto a consecuencia del silencio, la intencionalidad o el error de la fuente». 

Cualquier ciudadano es «potencialmente una fuente», pero con las redes sociales se tiene que tener el doble de responsabilidad a la hora de comunicar para no dar información falsa. 

Por lo tanto, antes de difundir cualquier tipo de noticias en un medio de comunicación, ésta debe ser “chequeada”, constatada y verificada para que al público no les llegue información errónea. 

En la mayoría de las ocasiones las personas creen cualquier tipo de noticia que reciben desde Facebook hasta WhatsApp, y en la actualidad con la inteligencia artificial de la mano, surgen más dudas a la hora de observar si una noticia es verídica o no. El hecho está en no quedarse con la primera información, sino buscar diversas fuentes y testimonios.

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