COLUMNISTAS

El eterno resplandor de una nación sin recuerdos.

por Joaquin Diez

«No pasa de enero, pasó; no pasa de febrero, pasó; no pasa de marzo, pasó; no pasa de abril, adivinen qué ocurrió. El plan motosierra+licuadora parece dar sus resultados a un ritmo lento para la población. El anuncio de superávit financiero dio esperanzas a Argentina, pero el lobo de Wall Street ha salido a renovar deuda por U$S400 millones para cubrir las demandas del programa alimentar. Aquí es donde los opositores refutan sus planteos de que todo es una mentira. Del sentimiento de nacionalismo pleno del ahora ex ministro de Economía a trabajar para el extranjero, de desfinanciar la educación con un recorte de 70 mil millones a marchar en su defensa. En fin, el eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y no solo la del ex ministro sino también de todas aquellas personas que se acercaron a él. Parece que no aprobar el presupuesto en 2023 y recortarlo incluso, en conjunto con una emisión de 5 bases monetarias para ganar las elecciones, no son motivos de reproche alguno. Eso sí, 144 días de gobierno destruyeron la economía y a los argentinos, pero las malas medidas económicas adoptadas por la gestión anterior, no.

 

El argentino por naturaleza comparte un rasgo con el icónico personaje de «Buscando a Nemo», Dory: se olvida rápido de las cosas. Y es que lo padecido los últimos 4 años parece no ser recordado, y ser prácticamente parte de un pasado que recuerdan unos pocos. Bueno, mucho no se puede pedir, quien se olvida de que Juan Domingo era un general militar y no de lucha contra el capital, claramente tomará parte de la historia que le convenga. El gobernador Axel en provincia parece estar en un gran dilema, por un lado muestra una postura antimileista, afirmando que el pueblo no debe sufrir más, como así deben pagar aquellos que a costa del sufrimiento del pueblo se enriquecen, y por el otro aumenta un 300% el impuesto automotor en la Provincia. En fin, los gobiernos que son por y para el pueblo actúan de maneras extrañas.

 

La oposición, sin un vigía que marque el norte, está en un gran problema, parece que los que no llegan a conformar una coalición opositora son ellos. La eterna oposición que parece estar apagándose, en estado de alerta. Si Alfonsín resucitará, más de uno sería invitado de manera cordial a dejar de llamarse radical, la punta de lanza del partido parece no estar afilada y es que ni su propio bloque lo acompaña. El gran economista y parece que también especialista en gestión del estado y la sociedad, autor de la famosa 125 que dejó al país al borde de un colapso, porque claro, ¿cómo no se iba a querer ir en contra del sector productivo del país? Era una genialidad…

Los errores te hacen más fuerte, y parece que se lo ha tomado en serio y se siente listo para ser la representación de un segmento de la sociedad, segmento que le tiene tanta fe que se ha vuelto peronista.

 

Por su parte, el gran tema de la semana ha sido la movilización por la educación universitaria, movilización que ha terminado politizada, pues como ha dicho el presidente, fue una causa noble utilizada para defender intereses políticos. Que los fantasmas del pasado reciente y no tan reciente marchan en apoyo de la educación pública, siendo que fueron causantes de recortes a la misma, como el caso del ex ministro de Economía que ajustó en 70 mil millones,

parece algo totalmente irracional. Pero no nos olvidemos: Bienvenidos a Argentina, una nación donde lo irracional, ilógico e imposible de que ocurra, ocurre. Se logró la garantización del funcionamiento de las universidades, paso 1 logrado; paso 2, recomposición salarial y aumento de los salarios. Este paso parece tener que esperar un tiempo. Con el tema de las auditorías a flor de piel, se debería auditar no sólo las cuestiones económicas, sino también la de estudiantes, aquellos eternos estudiantes que llevan de 15 a 20 años en las universidades sin recibirse. Los tiempos son distintos para todos, pero 15 años haciendo política sin recibirse es algo que no debe ser aceptado. Estudiar, recibirse y, si se quiere seguir en la estructura, seguir capacitándose o cumpliendo un nuevo rol. Y claro está, se debe auditar la cuestión docente, someter a evaluación a los docentes y constatar qué tan capacitados están para estar frente a las aulas. Docentes que no saben funciones básicas de matemáticas, no pueden estar a cargo de una materia de carreras que demanden estos conocimientos. Un docente que no está de acuerdo con la historia verdadera y cuenta su propia versión claramente no puede brindar una materia en la carrera de Historia.

Pero en un país donde un vicepresidente o un rector se reciben por hacer política en las universidades sin ser evaluados con las mismas exigencias de los demás estudiantes, todo es posible. Argentina es esta maravillosa nación donde los errores del amigo no son recordados ni marcados, pero los del opositor, marcados por más ínfimos que sean o por más que no tenga errores, se crean para tener motivo.

Un país donde recordar el pasado es solamente para motivos futbolísticos o de modelos político/económicos que no nos gustaron para comparar al actual, jamás para una autocrítica, jamás para admitir que los 16 años de gobiernos por y para el pueblo no fueron por y para el mismo, sino que para unos pocos. A las pruebas me remito: los porcentajes de analfabetismo crecieron a un ritmo sin freno, los niños y no tan niños, en muchos casos, no saben realizar cuentas matemáticas básicas, la pobreza aumentó, la inseguridad hizo lo propio. Pero ojo, un gobierno que otorga subsidios en vez de trabajo, show de artistas populares en vez de educación de calidad de punta a punta de Argentina, Programas ineficientes en lugar de Salud de calidad, y por último, ofrece un sistema donde el que viola las leyes una o reiteradas veces goza con el privilegio de ser protegido por el sistema judicial, es considerado un gobierno por y para el pueblo, mientras que, un gobierno que dice buscar la seguridad de su pueblo, el correcto funcionamiento de la ley, del estado, de la salud (recordemos que las ineficiencias vienen de varias décadas), de la economía y de la educación, acabando con la corrupción y quienes se han enriquecido a costa del sufrimiento y esfuerzo del pueblo, es un gobierno contra el pueblo.

 

De nuevo, Argentina, un país donde lo ilógico e imposible ocurre, tantos años de declive y convencimiento por ese modelo de que las ideas contrarias eran malas, derivan en estas situaciones, donde por más positivo que sea el proyecto no será aceptado por el segmento de la población que se encuentra alineado al pensamiento actualmente opositor, ya que es la bajada de línea que se da, dejando en evidencia una y otra vez que los dirigentes de esos espacios (partidos políticos, sindicatos, gremios y movimientos) buscan la protección de sus riquezas y poder, de esta forma seguir enriqueciéndose a costa de las personas del espacio que siguen fieles a ellos tomándolos como mesías.

Argentina, la nación donde el progreso parece estar imposibilitado y la decadencia permitida, donde los males del pasado parecen ignorarse y no entender que esos modelos nos llevaron a la situación que se está intentando revertir, porque el pensamiento de este segmento no es el de poder progresar independiente del gobierno que se encuentre. El pensamiento es, haciendo alusión al General: Al amigo todo, al enemigo ni justicia. Esto es Argentina. El eterno resplandor de una nación sin recuerdos

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