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COLUMNISTASLaura Norma Viña

MISCELANEAS DEL CEREMONIAL Y PROTOCOLO

 

Por Laura Norma Viña

AUSTRIA Y SU LEGADO

Las porcelanas de Augarten y la vajilla de Napoleón

Las porcelanas de Auga1ten son muy famosas. La primera fábrica de porcelana vienesa se fundó en 1717 debido a los altos costos por la impo1tación de la prestigiosa porcelana china. Según la historia, el viajero y mercader Marco Polo, luego de su viaje a Medio Oriente, introduce a Europa en el siglo XIII junto a otros artículos exóticos, un jarrón chino muy especial al que denomina porcellana, nombre en italiano de los caracoles marinos cauries o porcelana, de la familia Cypraeoidea, por la semejanza con la apariencia lisa y brillante del mencionado molusco. Su extremada belleza y alta resistencia despierta en la aristocracia occidental el deseo de contar con finas piezas de este material para servir y engalanar los banquetes de las cortes. Entonces se desata el furor y la codicia por el «oro blanco». Los inconvenientes para obtenerla, como los larguísimos trayectos por mar y por tierra, las roturas que sufría la vajilla y el gran secreto de su producción guardado celosamente por China, ocasionaron el espionaje comercial y la obsesión por producirla en la propia tierra.

Como consecuencia de ello, la emperatriz María Teresa consigue la fórmula secreta de tal preciado material y la convierte en manufactura nacional, instalándola en los jardines imperiales en Viena, Austria. Su producción se identificaba por una colmena estampada en la base, y estaba decorada con motivos florales y líneas doradas. Esta fue dirigida por el miniaturista Daffinger. Vivió sus momentos de máximo esplendor cenando sus pue1tas en 1864, reanudando sus actividades en 1923, en el Palacio de Augarten. Estos diseños son la esencia del estilo vienes, confirmado por el tiempo. Hoy se elaboran y se pintan a mano, con el mismo cuidado con el que se hicieron por siglos en la segunda fábrica de porcelana más antigua de Europa, tras la porcelana de Meissen, producida desde 1708 y originaria del entonces reino de Polonia-Lituania. 

Entre las piezas más imp01tantes se destaca el famoso «Servicio de Schonbnmn» (*) creado para Napoleón Bonaparte (* Schonbrnnn significa «hermosa primavera» en alemán y es el nombre del palacio de verano de los emperadores de la dinastía Habsburgo en tiempos de la reina María Teresa. En dicho palacio se firmó el tratado de paz, el 14 de octubre de 1809, entre Francia y Austria, que lleva su nombre -Tratado de Schonbmnn- y que hoy forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1996).

Se sabe que Napoleón Bonaparte era amante y gran coleccionista de las más afamadas vajillas. Las de porcelana de Sevres, las encargaba hacer para llevarlas a sus batallas. Mientras que las de Augaiten fueron diseñadas para su uso personal, durante su ocupación en Viena en 1809 y su matrimonio con la archiduquesa María Luisa de Austria en 1810. Elaboradas con porcelana de alta calidad y decorada con motivos imperiales franceses y austríacos. La vajilla del servicio de Schonbmnn significó para Napoleón un testimonio de la relación entre la casa imperial francesa y la aristocracia austriaca en esa época, así como un ejemplo destacado de la artesanía de Augarten. Incluye platos, tazas, fuentes y otros utensilios necesarios para servir una comida formal. Hoy en día, algunas piezas de esta vajilla histórica se conservan en museos y colecciones privadas, y son altamente valoradas por su importancia histórica y su belleza estética.

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