PALABRAS PODEROSAS
Por Estela Saldain
Divino, hermoso, gracias, maravilloso, tranquila, disfrútalo, todo bien, genial, afortunado, suerte, por favor, contento, feliz, divertido, bonito, agradable, nuevo… entre otras son palabras poderosas capaces de cambiar la vida de una persona si se tiene la conciencia y habilidad de utilizarlas oportunamente.
Una escucha atenta siempre revela sobre el modo de hablar y pensar de otros. Cuando se es receptivo de las palabras que pronuncian y especialmente cuando hablan en positivo, se puede observar cuando las usan, cómo, en qué circunstancias y para qué resultados. Hay quienes las han integrado a sus vidas transformándolas en su forma de ser, su marca registrada. Las pronuncian tal como si fuese un rezo: repitiendo sin tomar conciencia, como un legado heredado de sus ancestros.
Transmitir un mensaje positivo al 100% sin quejas, sin espacios vacíos, oraciones cargadas de optimismo y motivación, quitando el “no” implícito de una oración, puede llegar a estresar. Incluso, obligar a quien intenta expresar el mensaje a ir a la estructura misma para encontrar una expresión totalmente positiva. Cuando suceda alguna situación con tales características, se estará haciendo referencia al denominado “lenguaje positivo”.
LENGUAJE POSITIVO
Se entiende por lenguaje positivo, cuando se ejercitan de forma consciente las palabras que se utilizan con toda su intencionalidad, tanto hacia uno mismo como hacia los demás.
Por un lado, vale recordar que la primera comunicación que se entabla es con uno mismo. Por otro, que la acción de comunicar no solamente comprende la propia estructura del mensaje: código, emisor, receptor, canal, contexto, mensaje sino también, que los elementos fluyan con intención y la emoción transmitida a través de los tonos de la voz. Para tener un lenguaje positivo debería de sumársele una comunicación no verbal acorde, saber manejar los silencios y reformular la manera de expresarse utilizando siempre palabras positivas.
El lenguaje positivo es utilizado para describir sustantivos como personas, lugares o cosas y también para describir verbos, señalando una acción. Algunos adjetivos y adverbios forman el positivo con palabras completamente diferentes y a éstas se las reconoce como las formas positivas irregulares.
El psicólogo Daniel Kahneman, refiriéndose a la importancia del efecto de las palabras positivas en las personas señala: “Experimentar emociones positivas favorece el pensamiento creativo para la solución de problemas interpersonales, promueve la flexibilidad cognitiva, posibilita la toma de decisiones asertivas, desarrolla respuestas de generosidad y altruismo, aumenta los recursos intelectuales y contrarresta las tendencias depresivas”.
¿Cómo hablar en lenguaje positivo?
Tomar conciencia de la forma en que se comunica como primer paso. Luego, intentar mejorarla día a día. Para ello, hay ejercicios que pueden resultar útiles para lograr hacerlo de tiempo completo. Aquí se encuentran dos ejemplos: “está prohibido gritar”. En positivo: “hablemos más bajito, así todos podemos escucharnos”. ¡No subas la escalera!. En positivo: “si subes te puedes lastimar, quedémonos aquí abajo”. Cabe recordar, que si bien es positivo querer cambiar la forma de expresarse por palabras que sumen y no resten, se deberá de tener en cuenta que es un trabajo diario. Se entrenarán nuevas formas de comunicarse con uno mismo y con los demás. Parte de esta transformación, también se compone de escucharse, ser autoconsciente y tener la firme determinación de mejorar. Algunos autores señalan que a mayor calidad en el lenguaje, más salud y mejor calidad de vida.
Algunos tips para comenzar a hablar en positivo
Reflexionar antes de hablar. No decir lo primero que se le ocurra. Tomarse un tiempo y tener presente, que para comunicar de manera positiva se debe de pensar qué es lo que se quiere dejar en los demás. Sería importante tener en cuenta que la gente podrá olvidar lo que escuchó, pero nunca lo que le hicieron sentir. Por lo tanto enojado, no es el mejor camino para tener una conversación.
Es fundamental hacerse consciente de las emociones propias, regularlas y sobre todo pensar, antes de hablar, aunque pueda resultar difícil al principio.
Las personas se acostumbran a quejarse cuando las cosas no salen como habían deseado. Para empezar a hablar en positivo se debería de eliminar o reducir a su mínima expresión la queja, porque el quejarse pasa factura. Se lleva la energía de quien se queja, perjudica sus relaciones personales, generando rechazo y emociones negativas.
Hablar en positivo es un gran desafío en la sociedad de hoy en día, eliminar las expresiones negativas de desesperanza y resignación, como: “es imposible”, “es lo que hay valor”, “de nada sirve el sacrificio que hago”. Al repensarlas, hablar positivamente significaría: “siempre hay una oportunidad”, “hay para todos y también para mí”, “todo esfuerzo tiene su recompensa”. También, manifestarse agradecido siempre así como ejercitar el elogio hacia otros. Interesarse por los demás de forma genuina, realizando preguntas abiertas. Recordar que estas son las que no se pueden responder con un “sí o un no”, exigen el desarrollo de la respuesta.
Mantener una comunicación auténtica, significa acompañar las palabras junto con la comunicación no verbal, gestos, lenguaje corporal, mirar a los ojos. De este modo, se podrá conectar con el otro, escuchar y dejar un espacio para el silencio tan importante, en el lenguaje positivo.
¿Para qué hablar en positivo?
Utilizar el lenguaje de una forma favorable, hará el bien en todos. Si se puede elegir qué decir y como ¿por qué no intentarlo?. Desde la PNL, se promueve el uso de expresiones y acciones positivas, colaborando en la modificación del pensamiento y en consecuencia del hablar y hacer de las personas. La utilización de palabras poderosas, colman de entusiasmo, optimismo y hacen que el ambiente laboral se favorezca para los intereses de todos, empresa y trabajadores.
Téngase en cuenta que pensando negativamente, se le está dando al cerebro mensajes que no solo no aportan, sino que destruyen todas las posibilidades de generar una reacción positiva hacia uno mismo y el entorno.
El tomar conciencia del lenguaje positivo a través de palabras poderosas, ya es un primer paso para incorporarlas al diario vivir.
Alguien me dijo: “yo, cuando tengo que estacionar le pongo la intención de que voy a encontrar lugar y siempre encuentro…” “hay que predisponerse…”. Predisponerse a pensar en positivo y articular el lenguaje en la misma sintonía, pase lo que pase, es entrenar al cerebro para pensar, hablar y actuar en positivo. Si bien ello puede implicar soltar viejas creencias y modelos que fueron transmitidos desde la infancia, predisponerse a creer, es abrir la puerta del crear… el trabajo ideal, la casa de tus sueños, todo lo que el corazón desea.

