UNA ACTITUD TAMBIÉN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS
Por Manuela Alejandra Laynes
Mi saludo nuevamente para ustedes en este nuevo año.
En un abrir y cerrar de ojos ya estamos en el año 2023. Mi mamá se la pasó muy contenta, porque antes de la semana navideña llamó a su radio preferida y participó en un concurso que le dio la oportunidad no solo de ganar premios, sino la ilusión de conocer a los locutores de los programas que ella escucha.
Yo la acompañé uno de esos días a la radio, porque ella estaba interesada en tomarse una foto con el locutor del programa y necesitaba quién la apoyara. Al ingresar a la recepción de la emisora recibimos una no muy grata sorpresa. Nos atendió una señorita con modo indiferente que nos dejó mucho que desear. Yo tomé como algo correcto que ella preguntara por la razón de nuestra visita. Mi mamá le explicó emocionada que era ganadora de uno de los concursos que había hecho la radio; que le habían dicho que pasara ese día y a esa hora a recoger su premio. La señorita sin dejar que mi mamá terminara de explicarle, marcó un número de teléfono y en tono casi de regaño pidió a hablar con una persona de otro departamento, porque había alguien para recoger un premio. Segundos después, se limitó a decirle a mi mamá en un tono bastante áspero, que esperara a que llegara la persona que la atendería. Para quitar un poco de incomodidad, pregunté si había oportunidad de hablar con el locutor que mi mamá quería conocer, la señorita sin dejar de ver su celular se limitó a responder que ella no sabía si estaba y que no lo conocía.
Las últimas palabras de la joven me desconcertaron mucho, porque cuando uno escucha esa emisora todos locutores son muy amables y hasta invitan a las personas a llegar a la radio para conocerlos en persona, ya que el único intercambio que se tiene es verbal, en el contexto de sus programas. La respuesta de la señorita me hizo pensar que la imagen de una radio, de una institución, de una empresa, no solo queda a cargo de unas pocas personas, sino es un trabajo de equipo. Una responsabilidad de todas las personas involucradas en dichas organizaciones.
Como comunicadores siempre se nos pide que hagamos materiales atractivos, que utilicemos la paleta de colores adecuada, imágenes para hacer resaltar un producto o un negocio. En este caso nos referimos a un medio de comunicación que nos deja una imagen ambigua, pues no proyectan lo mismo los locutores como el personal de apoyo administrativo. Es lamentable que el tema de las relaciones y atención a las personas ajenas a la entidad en muy pocas ocasiones se trabaje con el equipo. Las decisiones, en muchas organizaciones las toman sólo los directivos, pues piensan que la buena imagen y la simpatía dependen de ellos, sin percatarse de que no son solo ellos los que comunican y transmiten un mensaje al público.
Para nosotros es muy importante trabajar en una cultura interna de la organización, que logre que todo el personal se identifique y sea consciente del mensaje que transmite. Así se asegurará que el objetivo y las estrategias de comunicación no se queden solo en algo cosmético, sino sea un compromiso de los altos directivos y de todo el personal. Debemos ser cada vez más conscientes de que todo comunica: palabras, gestos y actitudes hacia los demás.
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